quadernillos

Sobre libros y textos (segunda época)

LA LUZ ES MÁS ANTIGUA QUE EL AMOR

de Ricardo Menéndez Salmón

En este siglo XXI conviven tres líneas narrativas en la novela que se comercializa impresa y distribuida por las editoriales. Para ser conciso, abreviaré escribiendo que se pueden encontrar diferenciadas la novela clásica -sean novelas cortas o de mayor extensión- que engloba las de cualquier género que se vende en las librerías, internet y otras superficies (romántica, fantástica, histórica, de misterio, de humor, sagas, incluso la epistolar, etc) . También se pueden hallar novelas que usan y abusan de fragmentos de novelas publicadas antes, podría decirse que un modelo del “corta y pega”, método más fácil de usar con un editor de textos en la actualidad, pero que ya proviene de autores clásicos que recogían a su vez relatos orales o referencias a obras existentes. Y una tercera vía en un apartado mixto, en el cual se usa indistintamente el ensayo, un tono poético, autobiografía/ biografía y la narrativa de ficción al propio antojo. La luz es más antigua que el amor puede distinguirse entre las que forman esta tercera corriente.

La novela, afortunadamente, es un género literario vivo que continúa evolucionando y acomodándose a distintas influencias, experimentos, pruebas y formas de escribirla. Por tanto es falso comentar que en el caso de este libro comentado aquí, la novela ya no es lo que era. Si leemos el significado del sustantivo novela en el diccionario de la RAE, comprobaremos que La luz es más antigua que el amor cumple al menos sus tres primeras definiciones, ya que es una obra literaria en prosa en la que se narra una acción fingida en todo o en parte, siendo mentira o ficción y narrando hechos interesantes.

El argumento de Ricardo Menéndez Salmón es intrigante en un inicio. Partiendo de la existencia de una obra de arte inexistente que sirve de nexo a las tres partes del relato principal, protagonizadas por tres pintores en distintas épocas históricas; Adriano de Robertis (siglo XIV), Mark Rothko y Vsévolod Semiasin (ambos del siglo XX). Como contrapunto a esta línea argumental, el novelista relata tres momentos vitales y cronológicos diferentes, en la vida de un escritor llamado Bocanegra. Y alterna todos estos fragmentos de las dos líneas argumentales de una manera cinematográfica, similar a un montaje paralelo -aunque no simultáneo- de las acciones y suscesos. Todo lo comentado hasta aquí promete pero no cumple. Suena a broma, pero si dibujamos un gráfico con la evolución de los picos de interés de lectura en la novela, siendo el número 100 el de máximo interés y el 0  un interés nulo, el resultado puede verse de este modo:Imagínate algo tan sencillo como devastador, una pintura que esconde en un único gesto lo que miles de artistas no se han atrevido a expresar hasta siglos más tarde, pero que lo hace con absoluta naturalidad, sin un átomo de afectación o impostura. Estas frases son un párrafo de la carta que se integra en la penúltima parte del libro, concretamente en la página 157, y pueden resumir fielmente el espíritu de esta novela. Por una parte todo comienza con sencillez y naturalidad en los capítulos dedicados a Adriano de Robertis y el primero sobre el incipiente escritor Bocanegra. Se plantea una historia con capacidad para mantener la atención y la coherencia entre los dos textos ficticios, relacionándolos y presentando una visión interesante acerca de la labor del escritor encarnado por Bocanegra. Pero después de estas primeras cuarenta páginas el libro ya no se logra esa misma sugestión hasta que aparece de nuevo Adriano de Robertis en unas pocas ocasiones, sin conseguir enganchar la atención tanto como en el principio en ningún caso.

Lo mejor de esta obra es la buena escritura de Ricardo Menéndez Salmón, que tiene un buen pulso narrativo y descriptivo, saltando de un narrador omnisciente a un punto de vista como observador, cruzado en algunos pasajes por la literatura epistolar.  Consigue dar una apariencia narrativa a un material más propio de un ensayo, acerca de pintores (reales o inventados), siendo el escritor capaz de extraer de un material de tesis una apariencia novelesca. Además es curioso que dentro de la narración resulten más reales los personajes ficticios, tanto el pintor de Robertis como Semiasin; y sin embargo más increíble y artificial resulta el retrato que expone de Mark Rothko.

Lo peor de La luz es más antigua que el amor es la poca confianza que su autor demuestra en la imaginación, aunque ésta sea sustentada por la Historia o el ensayo histórico. Porque el desarrollo y solidez del libro resultan perjudicados por el uso reiterado e inútil de referencias cultistas o en el peor caso, culteranas, sobre intelectuales y artistas que nada tienen que ver con lo que se está contando, que aparecen como muletas usadas para no afrontar en ocasiones una descripción narrativa directa. Y aunque la redacción es envidiable por su nivel de perfección lingüística, desgraciadamente se pierde, contagiada por esa apatía durante gran parte de la novela y también por el olvido de un eje fundamental, que sí tenía esbozado desde el título; esa luz capaz de aglutinar pasajes dispersos, de dar una coherencia interna que el volumen hubiera necesitado.

Pero para ser justo, es mejor que el propio autor presente su novela en este video de Conocer al autor.


NOTA: Aprovecho para destacar y enlazar dos reseñas sobre este libro que aportan puntos de vista diferentes y enriquecedores acerca de esta novela en EL HOGAR DE LAS PALABRAS y EL MEJOR ESCRITOR DESCONOCIDO

Anuncios

2 comentarios el “LA LUZ ES MÁS ANTIGUA QUE EL AMOR

  1. L.P.
    21 octubre, 2011

    Pablo, veo que haces una visión crítica y con fundamento de la novela.

    A mí este libro me despistó bastante en un principio me pareció que se burlaba del lector, de la novela histórica, que era un poquito pedante con el lenguaje y que el uso de personajes imaginarios mezclados con los reales llegó a desesperarme.
    Luego cuando entré en la parte de Bocanegra me gustó mucho, la profundidad con la que hablaba de la nada creativa, de la dificultad de crear, el dolor de la pérdida de un ser querido… Después me gustó mucho también la parte de Rocco y cómo cuenta la vida de este pintor real, de cómo viajo solo en un tren con el cartel de dónde iba colgado al pecho.
    Y lo que saco más en claro es esa crítica que hace de cómo el poder siempre intenta manipular al artista y al arte en sí.
    El encuentro con Stalin no le encontré demasiado sentido, aunque puede que tenga su lógica. Y la parte final cuando le dan el premio Novel a Bocanegra me pareje un guiño o una pirueta del escritor.
    En un principio no me gustó nada pero cuando me adentré en la lectura me ha pareció una novela distinta a lo que estoy acostumbrada a leer, que me ha sugerido muchas cosas y que me ha hecho retomar el diccionario y aprender algunas palabras que desconocía.
    Al final reconozco que me ha gustado conocer a este autor a través de esta novela y la recomiendo. A mis compis de Punto y Seguido les está gustando.

    • Pablo Vázquez
      21 octubre, 2011

      Hola Loli

      Pues yo me he quedado en un punto intermedio. Le reconozco buen oficio al autor, a Ricardo Menéndez Salmón, se nota por cómo escribe, aunque resulta pedante o petulante en ocasiones (ahí coincido mucho contigo). Lo que me disgusta de algunos escritores actuales es que parece que reniegan de la imaginación al escribir, que la castran directamente, y yo siempre me ha gustado que se use algo la imaginación. Este hombre la usa en determinados momentos (la parte de de Robertis, el inicio de Bocanegra, incluso el principio de la entrevista con Stalin) pero no entiendo que dé miedo lo de usar la imaginación. Si no se usara no habría libros de Italo Calvino, de Mendoza, La mujer justa de Marai, etc, etc. Todos tienen cosas de la realidad, pero luego saben cómo maquillar o convertir en fantasía esa realidad.
      Aquí en cuanto parece que la fantasía se levanta, le meten un hachazo y van a lo deprimente a lo oscuro y a una realidad fingida como lo del permio nobel que a mí me saca mucho de la lectura, no me la creo nada.
      Pero, lo dicho, aun siendo pedante me parece buen escritor.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 21 octubre, 2011 por en Ensayo, Mezcla de géneros, Novela y etiquetada con , , , , , .

Únete a otros 250 seguidores

Perdidos

  • 5,394 despistes
A %d blogueros les gusta esto: