quadernillos

Sobre libros y textos (segunda época)

UN BUEN CHICO

Un buen chicode Javier Gutiérrez

  • cuatro cuadernillos y medio = 144 páginas
  • ISBN 978-84-397-2566-4
  • PVP: 15,90 €
  • Ediciones Mondadori (2012)

Paseando por la calle, en la actualidad, Polo se encuentra con la antigua vocalista del grupo musical en el que tocaron y cantaron juntos a mediados de la década de los noventa. Lo que podría ser un reencuentro feliz y evocador, se convierte en una pesadilla.

Al comenzar la lectura de Un buen chico la narración nos sitúa en el relato generacional de unos treintañeros que vuelven a contactar tras una década sin verse, así que por lógica se intuye como un retrato nostálgico de viejos amigos que se juntan de nuevo. Y esta nostalgia aparece en todo el libro, aunque se convierta en una larga resaca como las sufridas por los personajes de la novela. Siempre desde el punto del vista de Rubén Polo, el protagonista, un personaje anclado en sus recuerdos de aquella década, se vertebra esta evocación juvenil que nunca se usa para justificar el devenir ni los sucesos de la historia, sino para conocer al personaje principal.

El libro es sorprendente porque cambia todas las expectativas que genera desde el principio, nada más observar su portada, sencilla y emotiva. Y lo primero que leemos, en cada una de las cinco partes que componen el volumen, son los títulos de cinco discos decisivos y de sus formaciones musicales, más o menos famosas de los años ochenta y noventa. Desde el Nevermind de Nirvana, hasta el Surfer Rosa de Pixies. A continuación siempre aparece una breve reseña de cada LP. Más allá de buscar la originalidad por encabezar así, con cada grupo, unos dos o tres capítulos, esta forma de presentar cada una de las cinco partes del libro busca una línea dramática que ayude al avance del texto, dando el tono expresivo de cada segmento argumental y relacionando entre sí la propia trama de los capítulos finales. Usar esta supuesta coartada musical, tampoco es una referencia culta ni dirigida a iniciados o conocedores de la música rock, grunge y pop de mediados de los años noventa, porque el escritor quiere que cualquier persona que lea el libro, sea capaz de seguir el hilo argumental sin tener que conocer esos conjuntos musicales.

El buen uso de la narración en segunda persona, está basado en la visión que tiene el propio protagonista (Rubén Polo) de sí mismo, ya que siempre se mira en su reflejo como si se viera desde fuera, razón por la que se refuerza su forma de ser, y nuestra propia percepción del argumento, en el que sin desearlo nos vemos implicados aunque seamos únicamente lectores. Por supuesto Javier Gutiérrez (el autor) confía en que seamos los lectores de su novela quienes juzguemos a sus personajes y sucesos. Él nunca nos impone un punto de vista subjetivo, hecho que consigue en gran medida por el uso de la segunda persona como figura narrativa.

Además, el escritor descompone y retuerce todos los recuerdos consiguiendo una trama prácticamente policiaca, mediante la eliminación de guiones para señalar los diálogos (o pensamientos) de cada personaje. Es interesante ver que siendo una obra completa en sí misma como libro, Un buen chico también es un ejercicio apasionante de narración que no sería posible seguir si no tuviéramos una cultura audiovisual como la nuestra, en la que podemos percibir saltos temporales y de escenario simultáneos, como en mucha películas o series televisivas. Es decir, resultaría difícil que lo pudiera entender un lector de hace varios siglos, sólo acostumbrado a la bellas artes y a la literatura. Pero es comprensible para nosotros, los lectores contemporáneos.

Por último merece destacar la elegancia en el uso de la elipsis, es decir, dejar fuera de la narración los sucesos terribles que se imaginan en la historia. Si esta novela la hubieran escrito algunos novelistas de relatos criminales, el resultado hubiera sido demasiado fuerte. Aquí Javier Gutiérrez vuelve a creer en la atención del lector y elude los hechos claramente repulsivos porque no es necesario describirlos exhaustivamente, sino que se pueden imaginar de la peor manera sin morbo, por supuesto, pero sí con la distancia apropiada.

Todos estos elementos son los que consiguen armonizar esta buena novela, pero además hay un estudio subyacente acerca de la culpabilidad humana, de los actos y sus consecuencias, de cómo los asumimos o los enterramos en el olvido, sobre todo de los actos del pasado que ya se han cometido y no se pueden arreglar. Un acercamiento a la culpa y a la responsabilidad muy bien tratados y reflejados en los pensamientos, diálogos y acciones de Polo, el Chino y los otros compañeros de la banda. Y es peculiar esta fijación por la culpa que cargan muchos personajes en la novela enfocada por varios autores españoles, desde José Ángel Mañas en Mensaka o en Historias del Kronen. Pasando por otros más recientes como David Monteagudo en Fin o también Andrés Barba y su desasosegante Agosto, octubre.

Me gustaría poder contar más aspectos de la trama, pero prefiero que quien quiera leerlo, lo pueda hacer sin saber absolutamente nada más de la novela, porque es la mejor forma de mantener el interés. Basta puntualizar que por su intensidad, por su buen manejo de la narración y por la elogiosa adaptación de mecanismos más propios de la narración audiovisual (montajes paralelos y elipsis sobre todo) merece la pena leer Un buen chico, una historia que no deja indiferente y resuena tiempo después en la memoria, como los ecos de los acordes de cualquier tema o CD citados en el libro.

En este enlace del ABC Cultural se puede leer un artículo muy interesante de Verónica Mellado, acerca de Javier Gutiérrez.

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2 comentarios el “UN BUEN CHICO

  1. L.P.
    29 agosto, 2012

    Pablo, veo que te ha gustado este libro, me lo apunto en pendientes. La nostalgia, la culpa dos buenos elementos para crear una trama interesante.

    Abrazos

    • Pablo Vázquez
      30 agosto, 2012

      Hola Loli.
      Sí, el libro me tenía un poco frío y perplejo durante la lectura de las primera páginas, pero al coger el ritmo y las intenciones del autor, el argumento agarra y te lleva hasta el final hipnotizado y horrorizado. A ver si lo consigues en las bibliotecas. Un abrazo y gracias.

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Esta entrada fue publicada en 16 agosto, 2012 por en Novela corta y etiquetada con , , , , , , .

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